Comunidad Acapulco no es una iglesia denominacional porque no estamos de acuerdo con enseñar o practicar religiosidad, ritos o legalismos, aunque respetamos a quienes lo hacen.

Tampoco somos una secta, 
solo nos reunimos con el propósito de estudiar y obedecer las enseñanzas de la Persona que dividió la historia en el Antes y Después: Jesús el Hijo de Dios.

Somos gente real y llena de fe, comprometidos con nuestra visión y unidos en el amor de Dios. Tenemos sueños para nuestras familias, comunidades, ciudades y para nuestro país.

Servimos a un Dios bueno y lleno de misericordia. Estamos apasionados por llevar el Evangelio fuera de la Iglesia a todo aquél que lo necesita.

Creemos en los milagros, en la integridad, en aprender de Dios y en ser guiados por el Espíritu Santo para cumplir Su voluntad en la Tierra.

Reconocemos y creemos que muchas vidas transformadas pueden hacer la diferencia en nuestras comunidades. Nos gusta plantar iglesias y hacerlas crecer.

Sabemos que la “Iglesia” somos los redimidos del Señor. Nos encanta alabar y adorar, recibir y dar, creer y ejercer la fe.

Estudiamos las Escrituras como un medio para conseguir la unidad del núcleo familiar. Buscamos cada día ser más como Jesús conociendo y viviendo Su mensaje, filosofía, enseñanza y pensamiento para tener una relación personal con Él.

No nos mezclamos en política pero sí recomendamos a la gente que obedezca a las autoridades civiles y militares, así como también a honrar los símbolos patrios y a orar por los gobernantes.

No pretendemos ser los únicos depositarios de la verdad ni ser un grupo elitista o especial; Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino por mi”. Tampoco pretendemos ser perfectos pero nos esforzamos por ser un lugar perfecto para gente imperfecta.

¿QUÉ HACEMOS CUANDO NOS REUNIMOS?

  • Levantamos nuestras manos cuando adoramos.
  • Aplaudimos y usamos instrumentos musicales para alabar a Dios.
  • Oramos por las necesidades de la familia, económicas, sanidad, etc. (Porque Él dijo que haría todo lo que pidiéramos al Padre en el nombre de Jesucristo).
  • Estudiamos la Biblia.
  • Y sobre todo disfrutamos la presencia de Dios, pues Él dijo que donde dos o más se reúnen y alaban su nombre, Él estaría en medio de ellos.